La aventura de escribir

La aventura de escribir

Un espacio creado para dar a conocer mis obras literarias. Aquí encontrarás la presentación de cada uno de mis libros, con su sinopsis, detalles sobre la inspiración detrás de ellos y la posibilidad de adquirirlos fácilmente. El blog será un escaparate personal donde cada título tendrá su propio lugar destacado.
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jueves, 5 de febrero de 2026

Amar a Dios sobre todas las cosas

 


Amar sobre todas las cosas no significa amar menos a los demás. Significa amarlos mejor. Significa amar al prójimo sin convertirlo en un ídolo, amar tus proyectos sin que te posean, amar la belleza del mundo sin aferrarte a ella. No te pido que dejes de amar lo terrenal, sino que encuentres en Mí el horizonte que da sentido a todo lo demás. Porque cuando Me amas primero, todo se ordena, todo florece en su lugar.


Del libro Cartas a Dios - Alfonso Vallejo

lunes, 2 de febrero de 2026

Amor incondicional

 

Querido hijo:

 Estás buscando amar al mundo entero, un mundo vasto, lejano y desconocido. Y aunque esa aspiración es noble, permíteme recordarte algo crucial: el verdadero amor universal comienza más cerca de lo que imaginas. Comienza contigo. Sí, hijo mío, contigo mismo. Antes de intentar abrazar al mundo entero con tu amor, debes aprender a abrazarte a ti mismo. No me refiero a un acto egoísta, sino a un gesto de aceptación, compasión y perdón hacia tus propias imperfecciones.

Empieza por amarte a ti mismo con intensidad, sin límites ni reservas. Comprende que nunca haces nada mal a sabiendas, que nunca dañas intencionalmente. Y cuando te das cuenta de que tus acciones, aunque no malintencionadas, han causado dolor a alguien más, tu corazón lo siente profundamente. Cargas con el peso de la culpa, y a veces sufres tanto como aquellos a quienes, sin querer, has lastimado. Ese sufrimiento, hijo mío, es prueba de tu humanidad y de la nobleza de tu espíritu.

Reflexiona, hijo mío. ¿Por qué eres tan severo contigo mismo? ¿Por qué te cuesta tanto perdonarte tus errores, cuando ser indulgente contigo mismo es el primer paso hacia un amor más grande y más puro? Si puedes aceptar tus defectos y reconciliarte con tus caídas, estarás construyendo la base para amar sin condiciones. No se trata de excusar tus errores, sino de aprender de ellos sin martirizarte. Porque el amor incondicional hacia los demás empieza con ese acto de autocompasión y comprensión.

Del libro "Cartas a Dios" - Alfonso Vallejo

jueves, 22 de enero de 2026

¿Quién me ha robado la vida?

 



“El alma pregunta lo que el tiempo calla”

 Querido Dios:

 Hoy, mientras escuchaba la canción “Quién me ha robado el mes de abril”, me he quedado atrapado en esa mezcla de melancolía y lucidez que solo ciertas melodías pueden despertar. Esa canción, que habla de pérdidas invisibles, de inocencias que se escapan sin hacer ruido, de sueños que se desvanecen sin que uno se dé cuenta, ha resonado en mí de una manera especial. Sus historias, tan distintas entre sí y, sin embargo, unidas por un mismo hilo de desilusión y nostalgia, me han llevado a pensar en mi propia vida. En cómo, a veces, uno siente que el tiempo se ha ido sin pedir permiso, como si alguien hubiera entrado en casa de puntillas y se hubiera llevado algo irrecuperable.

Y entonces, Señor, ha surgido en mi mente una pregunta que me ha golpeado con fuerza: y a mí, ¿quién me ha robado la vida? No lo digo desde la queja, sino desde la sorpresa. Porque cuando observo mi existencia desde este pedestal, o quizá mirador, en el que me encuentro ahora, tengo la sensación de que todo ha pasado demasiado rápido. O tal vez no. Tal vez no es que haya pasado velozmente, sino que yo mismo he ido dejando atrás etapas, guardándolas en cajones que ya casi no abro, como si fueran fotografías que se van desdibujando con el tiempo.

Lo que sí tengo claro es que ya soy un señor mayor. Lo noto en los pequeños gestos cotidianos: en el autobús, cuando alguien se levanta para cederme el asiento; en el supermercado, cuando los cajeros se apresuran a ayudarme a colocar en el carrito los packs de agua; o en las tiendas, cuando al pagar con monedas, las manos jóvenes se adelantan a las mías para escoger la cantidad exacta, como si quisieran ahorrarme un esfuerzo que yo aún no sé si necesito evitar. Son detalles que, aunque amables, me recuerdan que he cruzado una frontera silenciosa.

Y, sin embargo, Señor, hay días en los que siento que he vivido cuatro o cinco vidas dentro de esta misma vida. Que he sido tantas versiones de mí mismo que, si las pusiera en fila, parecerían personas distintas. Quizá por eso no debería decir que la vida ha pasado rápido. Tal vez lo que ocurre es que ha estado llena, rebosante, incluso cuando yo no era consciente de ello.

Aun así, desde este punto en el camino, me pregunto si he desperdiciado demasiado tiempo. Pero enseguida me asaltan las dudas, porque ¿qué significa realmente perder el tiempo? ¿Acaso ver la televisión es perder el tiempo? ¿Dormitar en el sofá? ¿Leer un libro sin prisa? ¿Escuchar música mientras la mente divaga? Durante años pensé que esos momentos eran improductivos, casi culpables. Pero ahora empiezo a verlos de otra manera.

Quizá esos instantes eran, en realidad, espacios de descanso, de silencio interior, de reflexión. Momentos en los que, sin darme cuenta, algo dentro de mí se recolocaba. Porque si estoy aquí para aprender a amar, entonces no importa si la chispa que enciende el corazón surge mientras leo, mientras pienso, mientras escucho una canción o mientras miro el techo sin hacer nada. En cualquiera de esas situaciones puede aparecer esa luz misteriosa que une la mente con el corazón, esa energía que no sé explicar pero que siento que existe, y que hace crecer el amor de formas que la razón no alcanza a comprender.

Hoy, Señor, es un día de dudas. No dudas que me angustien, sino preguntas que buscan abrir espacio, que quieren entender. Y entre todas ellas, hay una certeza que sí permanece firme: “me gustaría estar más cerca de Ti”. Siento que aún estoy lejos, no por falta de deseo, sino quizá por falta de claridad, de constancia, de valentía espiritual. A veces me pregunto si la distancia que percibo es real o si es solo una sensación nacida de mis propias inseguridades. Pero sea como sea, lo que sí sé es que anhelo acercarme más, sentirte más presente, más vivo en mi día a día.

Tal vez este mismo acto de escribirte sea ya un paso hacia Ti. Tal vez cada pregunta que me hago, cada reflexión, cada intento de comprender mi vida y mi corazón, sea una forma de buscarte. Y si es así, entonces no todo está perdido, ni robado, ni desvanecido. Quizá la vida no me ha sido arrebatada, sino que simplemente ha seguido su curso, y ahora me toca a mí aprender a mirarla con otros ojos.

Gracias, Señor, por escuchar estas palabras que nacen de un alma que, aunque llena de dudas, también está llena de deseo de verdad y de amor. Gracias por acompañarme incluso cuando no sé si estoy caminando en la dirección correcta. Y gracias, sobre todo, por seguir siendo un faro, incluso cuando yo no siempre sé hacia dónde mirar.

Gracias, Señor.

Del libro Cartas a Dios - Alfonso Vallejo


jueves, 15 de enero de 2026

Un paso más allá

 


“El Amor es como la luz, no se explica, se siente”


Querido Dios:

 Hoy he sentido Tu presencia antes de buscarla, antes incluso de pronunciar palabra alguna ni de sentarme a meditar. Sin haber pedido respuesta, me has respondido. Y lo has hecho, como tantas otras veces, con esa sutileza que te distingue: a través de un simple “azar”, una coincidencia que no lo es. Me hiciste llegar, aparentemente por casualidad, a un video en YouTube, pero sé bien que en Tu lenguaje no existen las casualidades. Ese video despertó en mí el recuerdo de mi última carta y, con ella, de Tu última contestación. Y al recordar esas dos correspondencias, tomé conciencia de algo que hasta ahora no había querido reconocer del todo: en muchas de nuestras cartas, Señor, siempre hemos estado girando alrededor del mismo tema, danzando una y otra vez en torno a la misma enseñanza: “el Amor”. 

El Amor divino, el Amor incondicional, el Amor puro que trasciende el juicio y el temor, el Amor que vinimos a recordar, no a aprender, porque en verdad es lo que somos. Sin embargo, también comprendí que, a pesar de haber tratado este tema una y otra vez, siempre me he quedado en la periferia de la enseñanza, rozando apenas su profundidad. He comprendido, con Tu nueva inspiración, que hasta hoy solo he bordeado la verdadera práctica de ese Amor que intento comprender. 

Y me emociono… porque si me has permitido recibir esta comprensión ahora, es porque consideras que estoy preparado. Siento que este momento es un llamado de Tu parte, un permiso para subir un peldaño más en la escalera interior. Y al sentirlo, mis ojos se humedecen de gratitud; es una alegría limpia, serena, de esas que no pueden expresarse con palabras sino solo con un suspiro que sale desde el alma. 

Tu enseñanza ha sido clara: “Hay que dar un paso más allá”

Te decía en mi carta anterior: “Por eso, Señor, hago el compromiso sincero de no volver a preguntarme cuántas vidas me faltan, sino cómo puedo amar mejor en esta vida. Porque ahora entiendo que no me falta tiempo, sino entrega. No me falta comprensión, sino práctica. Y, en el fondo, el único propósito que tiene mi alma es aprender a amar como Tú amas: sin condiciones, sin límites, sin miedo”.

Esas palabras siguen resonando con verdad en mí; siguen siendo correctas, y sé que en su momento expresaban el grado de comprensión que yo podía alcanzar. También recuerdo que en otras cartas hablamos de la importancia de aprender a colocarse en los zapatos del otro, de mirar el mundo desde sus ojos para cultivar la empatía real. Pero ahora entiendo que eso tampoco basta. Me hablas hoy de ir “más allá”, de traspasar la empatía racional para alcanzar la comunión energética. 

Porque ponerse en los zapatos del otro está bien, sí, pero es apenas “el comienzo del camino”. Lo verdaderamente transformador, lo que despierta la conciencia superior, es impregnarse de su energía, sentir de verdad lo que siente el otro, dejar que su vibración te atraviese, que su experiencia te toque el alma sin defensas, sin filtros, sin máscaras. 

Te entiendo ahora, Señor. No se trata solo de imaginar qué siente quien ha sido engañado, traicionado o lastimado; se trata de “experimentarlo interiormente” con la mayor honestidad posible. Sentir la desesperanza del que es humillado, la tristeza del que es abandonado, la impotencia del que no puede defenderse. Sentirlo sin juicio, sin tratar de explicarlo o justificarlo. Sentirlo para comprender desde el corazón, no desde la mente, qué significa realmente Amar como Tú amas. 

Y eso me lleva a una segunda enseñanza que, aunque exigente, es profundamente liberadora: después de experimentar lo que otros sienten, es necesario “confrontar mis propias verdades”. Entiendo que debo mirar de frente mis autoengaños, mis excusas, mis pretextos, esas justificaciones con las que mi ego ha disfrazado sus miedos durante tanto tiempo. Es hora de poner al ego en “modo espera”, de acallarlo un momento para escuchar la voz silenciosa del alma. 

Porque solo en ese silencio interior, cuando se disuelven los ruidos del “yo”, se escucha la voz de la conciencia superior. Y en ese espacio sagrado, donde no hay juicio ni culpa, uno puede empezar a comprender que cada acción, cada error, cada encuentro ha sido siempre una oportunidad para despertar al Amor que nos constituye. 

Amar de verdad implica romper las capas del ego, abrirse al dolor propio y ajeno sin taparlo con bellas palabras espirituales. Implica sentir el vértigo de la vulnerabilidad, el temblor del alma cuando se entrega sin garantías. Y, sin embargo, ahí, en ese riesgo interior, es donde se esconde la semilla del Amor puro. 

Esa enseñanza me toca profundamente, porque reconozco cuántas veces he querido Amar desde la mente: buscando entender, justificar o analizar el Amor. Pero ahora descubro que el Amor no puede comprenderse; solo puede vivirse. Es como la luz: no se explica, se siente. Solo cuando uno se deja habitar completamente por ese sentimiento, cuando se permite llorar con las lágrimas del otro, reír con su alegría, temblar con su miedo, entonces comienza la verdadera transformación. 

Señor, gracias por llevarme con tanta paciencia hasta este punto. Me doy cuenta de que, en el fondo, esta nueva comprensión no me aleja de las anteriores, sino que las amplía. Todo lo que hemos hablado antes sobre la entrega, la práctica, la empatía y la humildad era solo la preparación necesaria para dar este paso. Era como aprender los acordes antes de tocar la melodía. Y ahora me dices que es hora de interpretar la canción de la vida con el corazón abierto, sin temor a equivocarme, porque cada nota, incluso las disonantes, formará parte de la sinfonía de mi alma. 

Comprendo también que esto que llamo “dar un paso más allá” no es un logro, sino un “proceso continuo”. Cada vez que mi ego se justifique, cada vez que me sienta víctima o culpable, será una oportunidad para practicar este nuevo estado de conciencia. No se trata de alcanzar una perfección imposible, sino de mantenerme atento, vigilante, dispuesto a sentir en profundidad la experiencia humana y divina que soy. 

Y si tuviera que resumir todo esto en pocas palabras, diría que me has mostrado lo que significa “conectar con la conciencia superior”. Esa conciencia que no está fuera de mí, sino en lo más íntimo de mi ser; que no me pertenece, porque yo le pertenezco a ella. Es la chispa eterna que impulsa mi vida sin que yo siempre lo perciba, pero que me guía pacientemente hacia el reencuentro contigo. 

Gracias, Señor, por recordarme que amar no es solo una emoción ni una elección moral, sino “un estado del alma”. Que amar como Tú amas no significa renunciar a ser humano, sino abrazar la humanidad en toda su plenitud, aprendiendo a mirar con ternura incluso mis propias sombras. 

Hoy, mientras termino de escribir esta carta, siento una paz profunda. Y quizá eso sea lo más sorprendente de todo: que después de tantas vueltas, de tantas preguntas, de tantas lágrimas, la respuesta siempre ha sido Tan simple y tan grande a la vez: Amar. 

Con humildad y gratitud infinita. 


martes, 30 de diciembre de 2025

Yo Soy

 


Te amo, hijo mío.

Te escucho, incluso cuando no me llamas.

Te bendigo, incluso cuando no lo notas.

Estoy Contigo,

incluso cuando crees que estoy lejos.

YO SOY

Del libro Cartas a Dios - Alfonso Vallejo


sábado, 20 de diciembre de 2025

¿Para qué saber?

 

Querido hijo:

 Tienes toda la razón cuando dices que la mente humana no está capacitada para entender todas las respuestas, sobre todo aquellas que no tienen relación con la materia, que están fuera del espacio conocido o que no pueden ser medidas con un reloj de tiempo porque su medida siempre es “ahora”.

Sé de tu afán por saber y conocer que hay al otro lado de la vida, pero…, contesta una pregunta, ¿para qué te serviría ese saber?, ¿tú crees que conocer las actividades que realiza el alma cuando se encuentra en el espacio “entre vidas”, sería de utilidad para tu trabajo en la materia?, ¿te ayudaría a tener más paciencia?, ¿cambiarían en algo tus terapias?, ¿cambiarías la receta de los garbanzos?

Voy a contestar, por ti, esas preguntas: No te serviría para mejorar en las actividades que realizas en la materia. Entonces, si no lo vas a entender y no te va a ser útil, ¿para qué insistir? Olvida el tema y enfócate en lo que, además de conocido, es imprescindible para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual.

Conociéndote como te conozco sé que has hecho una pausa después de leer: “que te enfoques en lo que es imprescindible para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual”. Ahora vienen tus preguntas y tus quejas, Te estoy escuchando “¿qué es imprescindible para mi crecimiento y desarrollo espiritual?, si nos lo dijeras claro no estaríamos dando tumbos por la vida preguntándonos que hacer”.

Tengo que contestar lo de siempre: Sabes, perfectamente, lo que tienes que hacer. Sin embargo, te voy a recordar eso que sabes: El trabajo para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual es hacer felices a los que te rodean, en todo momento y en cualquier circunstancia.

 No se trata de que les enseñes a meditar, de que les des una clase magistral de yoga o les recomiendes algún libro de crecimiento personal. Se trata de aceptarlos como son, sin esperar de ellos que satisfagan tus más íntimos deseos o tus expectativas sobre lo que esperas de ellos. Se trata de que les enseñes con tu ejemplo. Por eso tienes que ser amor, bondad, paciencia, tolerancia y comprensión.

Del libro "Cartas a Dios" de Alfonso Vallejo

viernes, 19 de diciembre de 2025

¿Estás ahí?

 

Quiero comenzar contestando a la pregunta que haces en tu misiva. Preguntas si realmente estoy ahí. Pues sí, estoy ahí, pero, también estoy aquí y estoy allá y estoy en el cielo, porque Yo Soy el cielo, pero, también, estoy en la Tierra, porque Yo Soy la Tierra. Estoy en cada nube, en cada brizna de hierba y en cada grano de arena, porque Yo Soy la nube, la hierba y la arena. Estoy en el Sol, en cada planeta, en cada satélite y en cada estrella, porque Yo Soy el Sol, Soy cada planeta, cada satélite y cada estrella.

Pero aún hay más, estoy en Ti. Y siento tu emoción sin que me la expliques, conozco tu pensamiento a la vez que tú, escucho cada palabra que sale de tu boca y cada anhelo que se escapa de tu corazón, acompaño tu mano cuando acaricia, cuando bendice y cuando golpea y enjugo las lágrimas que resbalan por tus mejillas.

Por lo tanto, siempre te escucho ¡Hijo Mío! Y siempre te contesto. Con palabras que no escuchas por el ruido que mantienes en tu interior, con las señales que pides, que no sabes interpretar, con sueños que olvidas porque no los consideras interesantes, con encuentros que calificas de casuales.

De mil maneras me comunico contigo, pero no me sientes, y no lo haces porque no estás sintonizando la emisora correcta. Estás centrado en tus problemas, en tus preocupaciones, en tus más íntimos deseos, en envidiar lo que otros tienen, en criticar todo lo que no se ajusta a tu creencia.

Y todo eso en lo que centras tu atención, tu pensamiento, tu emoción y tus palabras, te hacen sordo a Mis respuestas, te hacen ciego a Mis señales, te hacen insensible a las intuiciones y, lo que es peor, te están separando de la vida. No estás viviendo, porque la vida pasa a tu lado sin que seas consciente de ella. Y es, entonces, cuando más agobiado te sientes, cuando te acuerdas de Mí y levantas los ojos al cielo pidiendo, rogando, suplicando, implorando, haciéndome culpable.

Tienes que salir de ese bucle de sufrimiento y conseguir que la paz, la serenidad, la bondad y el amor aniden en Ti. Entonces estarás listo, no solo para poder escucharme, sino para no tener que pedirme o suplicarme, porque entenderás la razón por la que determinado acontecimiento se cruza por tu vida. Y si no llegas a entenderlo, estarás preparado para aceptarlo, porque entenderás que es necesario para poder llevar a buen término alguna de las enseñanzas que has decidido aprender en esta encarnación.

Del libro "Cartas a Dios" de Alfonso Vallejo

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Vivir con Amor

 

Pongámonos en manos de Dios y detengamos la
locura de nuestra mente. Escuchemos la voz del corazón: aunque no comprendamos con claridad cuál es nuestra misión en la vida, siempre podemos intuirla. Y si ni siquiera logramos intuirla, vivamos sencillamente con Amor.

Esa forma de vivir transformará nuestra existencia en un paseo ligero, sin cargas innecesarias, por un amplio camino adornado con pétalos de rosa. 

Del libro “Alma peregrina” de Alfonso Vallejo


martes, 16 de diciembre de 2025

Cartas a Dios (Sinopsis)

 

Cartas a Dios es un diálogo íntimo entre el alma humana y lo divino.

El autor se dirige a Dios con cartas escritas desde la vulnerabilidad, la esperanza y la búsqueda, con preguntas que todos nos hemos hecho: sobre el amor, el miedo, el karma, la fe, el pecado, la espiritualidad y el sentido de la vida.

Cada carta recibe una respuesta profunda, amorosa y reveladora, como si el propio Creador susurrara verdades al corazón.

Este libro no pretende dar respuestas absolutas. Es un espacio de encuentro entre lo humano y lo divino, entre la duda y la certeza, entre el dolor y la esperanza.

Una obra para quienes buscan luz en medio de la incertidumbre, consuelo en el dolor y una voz que les recuerde que nunca están solos.

Una lectura que no impone creencias, sino que invita al dialogo interior, a la apertura del corazón y al descubrimiento de que Dios también responde.... cuando se le escribe desde el alma.


sábado, 13 de diciembre de 2025

Somos una partícula de Dios

 


La primera forma de existencia es ser Dios. Somos una parte de Dios y que, por un acto de Amor, un día permitió que miles, que millones, que miles de millones de puntos de Luz de Su propia Energía comenzaran a tener vida propia, con un único objetivo, experimentar el amor en todas las formas posibles, y aprender a amar como Él nos ama. Así comenzó la Creación de las almas, un proceso que todavía continúa.

Por lo tanto, nuestra siguiente forma es la vida de ese alma desgajada de la Totalidad como alma independiente, que en ciertos periodos, muy cortos, casi imperceptibles para los que estamos a este otro lado de la vida, se reviste de materia, para vivir una vida física y poder experimentar ese amor, que es el único objetivo de la vida y de las almas, como chispas de energía independientes.

Ese es nuestro aprendizaje. Para ello, una y otra vez, venimos a la vida física y volvemos a nuestra forma original, y lo haremos todas las veces que haga falta, hasta concluir el aprendizaje.

Finalizado el aprendizaje ya es posible volver a la Fuente para volver a formar parte de la Energía Divina. Dios no tiene prisa y nos permite dilatar nuestra vuelta todo lo que consideremos conveniente. Tenemos total y absoluta libertad de acción.

Del libro “Rasgar el velo de la soledad”

 


Yoga

 


Yoga significa unión, y esa unión puede referirse a muchos aspectos, sin embargo, el fin último del Yoga es la unión del hombre con Dios.

          Desde el inicio del camino del Yoga, hasta llegar a esa unión final con Dios, existen múltiples etapas, el acercamiento, el aprendizaje, los inicios de la meditación, la relajación, aprender a desprenderse de la tensión con la respiración, descubrir al ser que mora en el interior del hombre, aprender a dominar la mente, incrementar el poder personal, seguir la intuición, vivir desde el corazón, descubrir el amor universal, así hasta toparse en la última etapa frente a Dios.

Del libro “Como mariposa tocando el alma”


lunes, 24 de noviembre de 2025

Cartas a Dios (Un nuevo libro)

 


Dios no siempre mueve montañas, a veces solo acomoda una piedra 

para evitar que tropecemos.

 

          Estoy dando los últimos retoques a mi nuevo libro “Cartas a Dios”

Imagina abrir un sobre y encontrar dentro no solo tus propias dudas, miedos y anhelos, sino también una respuesta inesperada, luminosa y cercana. Ese es el viaje que propone "Cartas a Dios", un libro compuesto por 54 cartas escritas desde lo más profundo de mi corazón… y las respuestas que llegan desde un lugar eterno. 

Cada carta es un espejo de mis inquietudes, que seguro que se parecen mucho a las tuyas: la soledad, la esperanza, el amor, la pérdida, la fe. Y cada respuesta es un susurro que invita a mirar más allá de lo cotidiano, a descubrir que incluso en los silencios hay palabras que nos sostienen. 

No es un tratado teológico ni un manual de espiritualidad. Es un diálogo íntimo, casi secreto, que se abre al lector como una ventana hacia lo trascendente. Un espacio donde lo humano y lo divino se encuentran en la sencillez de la palabra escrita. 

Este libro, que pronto estará disponible en Amazon, es más que una lectura: es una experiencia. Una invitación a detenerse, respirar y escuchar. Porque quizá, entre estas páginas, encuentres la carta que siempre quisiste escribir… y la respuesta que nunca imaginaste recibir. 

 

lunes, 17 de noviembre de 2025

Alma peregrina

 

SINOPSIS

 

Alma peregrina

 

Alma peregrina es una hoja de ruta que nos muestra el camino hacia Dios, nuestro verdadero destino en el viaje a través de la eternidad. Es un manual para crecer espiritualmente y acercarnos a lo divino, no desde una perspectiva religiosa, sino desde una visión espiritual, porque religión y espíritu son conceptos distintos. 

Este libro invita a recorrer el sendero interior del ser humano, a descubrir su parte más profunda y sagrada, y a vivir desde ella. Propone una nueva manera de existir: reconocernos como seres espirituales y aprender a llevar el espíritu a cada aspecto de la vida cotidiana. 

Implica elegir una vida de amor en lugar de miedo; de alegría en lugar de tristeza; de paz en lugar de ansiedad; de servicio en lugar de egoísmo. Una vida espiritual no está reñida con el trabajo, la familia, el dinero, las vacaciones o las celebraciones. Al contrario, se integra en todo ello, transformando cada experiencia en una oportunidad para crecer y conectar con lo eterno. 

Alma peregrina es, en definitiva, una invitación a despertar, a caminar con conciencia y plenitud, y a descubrir que el viaje hacia Dios comienza en lo más íntimo de nosotros mismos. 

 

domingo, 16 de noviembre de 2025

Como mariposa tocando el alma

 

SINOPSIS

 

COMO MARIPOSA TOCANDO EL ALMA

 

Kepha, que fue Pedro, el primer discípulo de Jesús en una de sus vidas, necesitaba volver a realizar un nuevo periplo en la Tierra porque aún no había finalizado su aprendizaje. Aún le faltaban décimas en la calidad de su amor.

La misión de Kepha en esta nueva vida era enseñar a sus contemporáneos el camino de la felicidad, el camino del Amor. Él no eligió volver de manera voluntaria, pero aceptó el desafío cuando se lo plantearon, entendiendo que la humanidad necesitaba esperanza, necesitaba un modelo, necesitaba alguien que realizara el camino de la vida despertando del sueño en el que se encontraba sumida. Él podía ser el modelo, él podía ser el guía.

En el Plan de Vida de Kepha, será Fran, y a través de la vida de Fran, a través de sus pensamientos, de sus emociones, de sus sentimientos y de sus vivencias, podrá recorrer el lector las diferentes etapas por las que todos los seres humanos han de transitar para alcanzar la serenidad, la alegría, la paz y la felicidad, que son un derecho de vida que pocos recuerdan y, a pesar de desearlo vehementemente, pocos logran llegar a vivir una vida plena.

La vida de Fran es la misma vida que la del resto de los seres humanos, con las mismas situaciones, los mismos sufrimientos, los mismos deseos y las mismas carencias. Fran "sabe que puede" llegar a vivir una vida diferente basada en el amor, en la comprensión, en el respeto y en la ayuda. Con un objetivo cada vez más claro: Llegar a Dios viviendo una vida de alegría, de paz y de felicidad.

Si Fran "sabe que puede", y ¡puede! Tú también puedes. Solo necesitas, primero, desearlo y, a continuación, intentarlo. Ahora es el momento.


Rasgar el velo de la soledad

 

SINOPSIS

RASGAR EL VELO DE LA SOLEDAD

“Rasgar el velo de la soledad” es el diario de un peregrino en el Camino de Santiago. Es el diario de la transformación de Gonzalo, un hombre que tenía una vida normal o, mejor, más que normal, porque podía considerarse un hombre feliz, algo que pocas personas pueden pregonar, como él, en voz alta.

Casado desde hacía veinte años con Natalia, se amaban con más intensidad que el primer día. Habían aprendido a amarse, desde el enamoramiento inicial, a través del respeto mutuo.

Tenían una hija de dieciséis años a la que habían enseñado el valor de la familia y a la que habían contagiado su felicidad.

Eran una familia feliz. Una familia de cuento de hadas.

Pero todo se acabó, un día, en un abrir y cerrar de ojos.

Como cada día, Natalia fue a buscar en coche a su hija al instituto. Nunca más regresaron a casa. Un conductor borracho se las llevó por delante muriendo, al instante, en el brutal impacto.

La vida de Gonzalo terminó también en ese instante y si no lo fue de manera real, si lo fue emocionalmente. Él pensaba que no podía seguir viviendo con tanto dolor, con tanta tristeza, con tanta ira contenida, sin apego a la vida y renegando de Dios, porque si realmente existiera no podía permitir tantas injusticias.

Después de casi un año desde que ocurrió el accidente seguía manteniendo el mismo dolor. Se acercaba la Navidad. No le apetecía ni la compañía ni amargar las navidades a su familia, por lo que  decidió pasarlas solo y para que no le molestaran no se le ocurrió mejor idea que hacer el Camino de Santiago.

En realidad, la idea de hacer el Camino nació en él a raíz de un sueño muy vívido que tuvo con su esposa y su hija, el primero desde el accidente. En el sueño él estaba realizando el Camino de Santiago y se encontraron en León, que es una de las etapas del Camino. En la despedida de ese sueño su esposa dijo “Nos volveremos a encontrar. Te esperaremos en este mismo sitio”. Esa despedida fue interpretada por Gonzalo como que tenía que realizar el Camino de Santiago.  

Desde la primera etapa en Francia hasta su llegada a Santiago, casi un mes y medio desde la partida, dos encuentros en el Camino, con la Virgen María y con una madre que, como él, había perdido a su hijo, resultarán sanadores para Gonzalo efectuándose en él una transformación total.

Del hombre triste y apagado que renegaba de Dios, al hombre que llegó a Santiago terciaba un abismo. Porque a Santiago llegó un hombre renovado, un hombre diferente que comprendió en su peregrinaje cual era la razón de la vida.

Gonzalo en este diario cuenta su experiencia, convencido de que puede resultar también sanador para todos aquellos que se enfrentan a una vida de dolor, de insatisfacciones, de tristeza o infelicidad.

¡Buen camino, peregrinos de la vida!