La aventura de escribir
La aventura de escribir
domingo, 25 de enero de 2026
viernes, 2 de enero de 2026
Infierno, aceptación, voluntad
El
infierno no existe, Antay. El único verdadero infierno no está después de la
muerte. Es a este lado de la vida donde se puede encontrar el infierno, ya que
el único, el auténtico y verdadero infierno no está después de la muerte, está
ahora, en la vida. Está en la persona, está en su mente, pues es ella la que va
llevando al ego por los vericuetos del pensamiento, de la emoción y del
sentimiento. Es la mente la que, pensamiento a pensamiento, va desgranando
ideas, creencias, desgracias, males, sufrimientos y torturas que hacen que la
persona sufra un verdadero infierno.
Y
son esos pensamientos, creencias, males y desgracias las que vive realmente el
ego. El dolor del ser humano, el miedo, la ansiedad o la angustia, solo son un
producto de su mente, porque nada está ocurriendo, solo es su apreciación. ¿Te
parece poco infierno? Cuando el ser humano consiga mantener su mente en
silencio habrá alcanzado la dicha.
Antay,
—en el rostro de Ángel apareció un gesto de preocupación— y de la misma manera
que no existe el infierno, no existe la suerte y las coincidencias tampoco. Todo
está programado por nosotros antes de venir a la vida. Lo que no está
programado es la reacción de cada persona ante esos acontecimientos
programados. Y esa reacción depende totalmente del amor que la persona se tiene
a sí misma.
Me
costaba comprender su lógica.
—Todo
esto suena muy bien, Ángel, pero ¿cómo se consigue ese amor por uno mismo?
—Con voluntad. Dejar de lado el peso de las expectativas ajenas y aprender a aceptarse.
Del libro "Vivir ahora, vivir sin tiempo" Alfonso Vallejo
viernes, 19 de diciembre de 2025
Todo está bien
“Todo está bien”. Aceptar es un signo se sabiduría, de crecimiento, de unión con Dios.
Juzgar, criticar, buscar el conflicto
e, incluso buscar la perfección en los demás es una prueba de identificación
con lo terrenal, que es lo mismo que decir que se vive de espaldas a Dios.
Quien vive la unión con Dios entienden
que los que comparten con él su encarnación no tienen porque estar a su mismo
nivel de evolución y aceptan, bendicen y perdonan.
Del
libro “Rasgar el velo de la soledad” de Alfonso Vallejo


