La aventura de escribir
La aventura de escribir
jueves, 24 de septiembre de 2026
sábado, 22 de agosto de 2026
No temas si tropiezas
No temas si tropiezas. No temas si a
veces el impulso te gana. No temas si el amor se te escapa entre los dedos. Yo
estoy ahí, en cada intento, en cada regreso, en cada oración que no se dice con
palabras, sino con gestos, con silencios, con lágrimas. Estoy ahí,
sosteniéndote, guiándote, susurrándote que no estás solo.
Cuando el otro te hiere, cuando la
decepción te nubla, cuando la traición te rompe, recuerda que el amor no es
solo emoción. Es decisión. Es acto de fe. Es elección que se sostiene en Mí. Y Yo
nunca te fallaré.
CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo Gago
martes, 9 de junio de 2026
Vivir sin miedo
Quien ha
aprendido a Amar vive, sobre todo, sin miedo. Sin miedo a la enfermedad ni al
dolor, sin miedo a la pobreza y a la riqueza, sin miedo a la muerte y a la
vida.
Y vive
así, porque sabe que Dios se encarga de todo, ya que en el momento en que el
hombre deja descansar a su mente abre las puertas a la energía del Universo y
sabe que todo lo que “necesite” le será dado.
Con la
mente en silencio el hombre no pone trabas a la recepción de todo lo que se
contempla en su Plan de Vida.
COMO
MARIPOSA TOCANDO EL ALMA - Alfonso Vallejo
sábado, 14 de febrero de 2026
La persona adecuada
Durante
muchos años pensé que la vida consistía en encontrar a “la persona adecuada”,
como si existiera una especie de llave maestra capaz de abrir todas las puertas
de la felicidad. Qué ingenuidad. Con el tiempo comprendí que no se trata de
encontrar a nadie, sino de encontrarse a uno mismo a través de los demás. Cada
persona que se cruza en nuestro camino es un espejo que nos muestra algo que
necesitamos ver: una virtud que ignorábamos, un defecto que negábamos, un miedo
que escondíamos, una fuerza que no sabíamos que teníamos. Y cuando ese
aprendizaje se completa, la persona desaparece, como un actor que abandona el
escenario una vez pronunciada su última frase.
7 VIDAS- Alfonso Vallejo
jueves, 5 de febrero de 2026
Amar a Dios sobre todas las cosas
Amar sobre todas las cosas no significa amar menos a los demás. Significa amarlos mejor. Significa amar al prójimo sin convertirlo en un ídolo, amar tus proyectos sin que te posean, amar la belleza del mundo sin aferrarte a ella. No te pido que dejes de amar lo terrenal, sino que encuentres en Mí el horizonte que da sentido a todo lo demás. Porque cuando Me amas primero, todo se ordena, todo florece en su lugar.
lunes, 2 de febrero de 2026
Amor incondicional
Querido hijo:
Empieza por amarte a ti mismo con intensidad, sin
límites ni reservas. Comprende que nunca haces nada mal a sabiendas, que nunca
dañas intencionalmente. Y cuando te das cuenta de que tus acciones, aunque no
malintencionadas, han causado dolor a alguien más, tu corazón lo siente
profundamente. Cargas con el peso de la culpa, y a veces sufres tanto como
aquellos a quienes, sin querer, has lastimado. Ese sufrimiento, hijo mío, es
prueba de tu humanidad y de la nobleza de tu espíritu.
Reflexiona, hijo mío. ¿Por qué eres tan severo
contigo mismo? ¿Por qué te cuesta tanto perdonarte tus errores, cuando ser
indulgente contigo mismo es el primer paso hacia un amor más grande y más puro?
Si puedes aceptar tus defectos y reconciliarte con tus caídas, estarás
construyendo la base para amar sin condiciones. No se trata de excusar tus
errores, sino de aprender de ellos sin martirizarte. Porque el amor
incondicional hacia los demás empieza con ese acto de autocompasión y
comprensión.
Del libro "Cartas a Dios" - Alfonso Vallejo
domingo, 25 de enero de 2026
jueves, 22 de enero de 2026
¿Quién me ha robado la vida?
“El alma pregunta
lo que el tiempo calla”
Y entonces, Señor, ha surgido en
mi mente una pregunta que me ha golpeado con fuerza: y a mí, ¿quién me ha
robado la vida? No lo digo desde la queja, sino desde la sorpresa. Porque
cuando observo mi existencia desde este pedestal, o quizá mirador, en el que me
encuentro ahora, tengo la sensación de que todo ha pasado demasiado rápido. O
tal vez no. Tal vez no es que haya pasado velozmente, sino que yo mismo he ido
dejando atrás etapas, guardándolas en cajones que ya casi no abro, como si
fueran fotografías que se van desdibujando con el tiempo.
Lo que sí tengo claro es que ya
soy un señor mayor. Lo noto en los pequeños gestos cotidianos: en el autobús,
cuando alguien se levanta para cederme el asiento; en el supermercado, cuando
los cajeros se apresuran a ayudarme a colocar en el carrito los packs de agua;
o en las tiendas, cuando al pagar con monedas, las manos jóvenes se adelantan a
las mías para escoger la cantidad exacta, como si quisieran ahorrarme un
esfuerzo que yo aún no sé si necesito evitar. Son detalles que, aunque amables,
me recuerdan que he cruzado una frontera silenciosa.
Y, sin embargo, Señor, hay días
en los que siento que he vivido cuatro o cinco vidas dentro de esta misma vida.
Que he sido tantas versiones de mí mismo que, si las pusiera en fila,
parecerían personas distintas. Quizá por eso no debería decir que la vida ha
pasado rápido. Tal vez lo que ocurre es que ha estado llena, rebosante, incluso
cuando yo no era consciente de ello.
Aun así, desde este punto en el
camino, me pregunto si he desperdiciado demasiado tiempo. Pero enseguida me
asaltan las dudas, porque ¿qué significa realmente perder el tiempo? ¿Acaso ver
la televisión es perder el tiempo? ¿Dormitar en el sofá? ¿Leer un libro sin
prisa? ¿Escuchar música mientras la mente divaga? Durante años pensé que esos
momentos eran improductivos, casi culpables. Pero ahora empiezo a verlos de
otra manera.
Quizá esos instantes eran, en
realidad, espacios de descanso, de silencio interior, de reflexión. Momentos en
los que, sin darme cuenta, algo dentro de mí se recolocaba. Porque si estoy
aquí para aprender a amar, entonces no importa si la chispa que enciende el
corazón surge mientras leo, mientras pienso, mientras escucho una canción o
mientras miro el techo sin hacer nada. En cualquiera de esas situaciones puede
aparecer esa luz misteriosa que une la mente con el corazón, esa energía que no
sé explicar pero que siento que existe, y que hace crecer el amor de formas que
la razón no alcanza a comprender.
Hoy, Señor, es un día de dudas.
No dudas que me angustien, sino preguntas que buscan abrir espacio, que quieren
entender. Y entre todas ellas, hay una certeza que sí permanece firme: “me
gustaría estar más cerca de Ti”. Siento que aún estoy lejos, no por falta de
deseo, sino quizá por falta de claridad, de constancia, de valentía espiritual.
A veces me pregunto si la distancia que percibo es real o si es solo una
sensación nacida de mis propias inseguridades. Pero sea como sea, lo que sí sé
es que anhelo acercarme más, sentirte más presente, más vivo en mi día a día.
Tal vez este mismo acto de
escribirte sea ya un paso hacia Ti. Tal vez cada pregunta que me hago, cada
reflexión, cada intento de comprender mi vida y mi corazón, sea una forma de
buscarte. Y si es así, entonces no todo está perdido, ni robado, ni
desvanecido. Quizá la vida no me ha sido arrebatada, sino que simplemente ha
seguido su curso, y ahora me toca a mí aprender a mirarla con otros ojos.
Gracias, Señor, por escuchar
estas palabras que nacen de un alma que, aunque llena de dudas, también está
llena de deseo de verdad y de amor. Gracias por acompañarme incluso cuando no
sé si estoy caminando en la dirección correcta. Y gracias, sobre todo, por
seguir siendo un faro, incluso cuando yo no siempre sé hacia dónde mirar.
Gracias, Señor.
Del libro Cartas a Dios - Alfonso Vallejo
sábado, 17 de enero de 2026
jueves, 15 de enero de 2026
Un paso más allá
“El Amor es como
la luz, no se explica, se siente”
Querido Dios:
El Amor divino, el Amor
incondicional, el Amor puro que trasciende el juicio y el temor, el Amor que
vinimos a recordar, no a aprender, porque en verdad es lo que somos. Sin
embargo, también comprendí que, a pesar de haber tratado este tema una y otra
vez, siempre me he quedado en la periferia de la enseñanza, rozando apenas su
profundidad. He comprendido, con Tu nueva inspiración, que hasta hoy solo he
bordeado la verdadera práctica de ese Amor que intento comprender.
Y me emociono… porque si me has
permitido recibir esta comprensión ahora, es porque consideras que estoy
preparado. Siento que este momento es un llamado de Tu parte, un permiso para
subir un peldaño más en la escalera interior. Y al sentirlo, mis ojos se
humedecen de gratitud; es una alegría limpia, serena, de esas que no pueden
expresarse con palabras sino solo con un suspiro que sale desde el alma.
Tu enseñanza ha sido clara: “Hay
que dar un paso más allá”
Te decía en mi carta anterior: “Por eso, Señor, hago el compromiso sincero
de no volver a preguntarme cuántas vidas me faltan, sino cómo puedo amar mejor
en esta vida. Porque ahora entiendo que no me falta tiempo, sino entrega. No me
falta comprensión, sino práctica. Y, en el fondo, el único propósito que tiene
mi alma es aprender a amar como Tú amas: sin condiciones, sin límites, sin
miedo”.
Esas palabras siguen resonando
con verdad en mí; siguen siendo correctas, y sé que en su momento expresaban el
grado de comprensión que yo podía alcanzar. También recuerdo que en otras
cartas hablamos de la importancia de aprender a colocarse en los zapatos del
otro, de mirar el mundo desde sus ojos para cultivar la empatía real. Pero
ahora entiendo que eso tampoco basta. Me hablas hoy de ir “más allá”, de
traspasar la empatía racional para alcanzar la comunión energética.
Porque ponerse en los zapatos
del otro está bien, sí, pero es apenas “el comienzo del camino”. Lo
verdaderamente transformador, lo que despierta la conciencia superior, es
impregnarse de su energía, sentir de verdad lo que siente el otro, dejar que su
vibración te atraviese, que su experiencia te toque el alma sin defensas, sin
filtros, sin máscaras.
Te entiendo ahora, Señor. No se
trata solo de imaginar qué siente quien ha sido engañado, traicionado o
lastimado; se trata de “experimentarlo interiormente” con la mayor honestidad
posible. Sentir la desesperanza del que es humillado, la tristeza del que es
abandonado, la impotencia del que no puede defenderse. Sentirlo sin juicio, sin
tratar de explicarlo o justificarlo. Sentirlo para comprender desde el corazón,
no desde la mente, qué significa realmente Amar como Tú amas.
Y eso me lleva a una segunda
enseñanza que, aunque exigente, es profundamente liberadora: después de
experimentar lo que otros sienten, es necesario “confrontar mis propias
verdades”. Entiendo que debo mirar de frente mis autoengaños, mis excusas, mis
pretextos, esas justificaciones con las que mi ego ha disfrazado sus miedos
durante tanto tiempo. Es hora de poner al ego en “modo espera”, de acallarlo un
momento para escuchar la voz silenciosa del alma.
Porque solo en ese silencio
interior, cuando se disuelven los ruidos del “yo”, se escucha la voz de la
conciencia superior. Y en ese espacio sagrado, donde no hay juicio ni culpa, uno
puede empezar a comprender que cada acción, cada error, cada encuentro ha sido
siempre una oportunidad para despertar al Amor que nos constituye.
Amar de verdad implica romper
las capas del ego, abrirse al dolor propio y ajeno sin taparlo con bellas
palabras espirituales. Implica sentir el vértigo de la vulnerabilidad, el
temblor del alma cuando se entrega sin garantías. Y, sin embargo, ahí, en ese
riesgo interior, es donde se esconde la semilla del Amor puro.
Esa enseñanza me toca
profundamente, porque reconozco cuántas veces he querido Amar desde la mente:
buscando entender, justificar o analizar el Amor. Pero ahora descubro que el
Amor no puede comprenderse; solo puede vivirse. Es como la luz: no se explica,
se siente. Solo cuando uno se deja habitar completamente por ese sentimiento, cuando
se permite llorar con las lágrimas del otro, reír con su alegría, temblar con
su miedo, entonces comienza la verdadera transformación.
Señor, gracias por llevarme con
tanta paciencia hasta este punto. Me doy cuenta de que, en el fondo, esta nueva
comprensión no me aleja de las anteriores, sino que las amplía. Todo lo que
hemos hablado antes sobre la entrega, la práctica, la empatía y la humildad era
solo la preparación necesaria para dar este paso. Era como aprender los acordes
antes de tocar la melodía. Y ahora me dices que es hora de interpretar la
canción de la vida con el corazón abierto, sin temor a equivocarme, porque cada
nota, incluso las disonantes, formará parte de la sinfonía de mi alma.
Comprendo también que esto que
llamo “dar un paso más allá” no es un logro, sino un “proceso continuo”. Cada
vez que mi ego se justifique, cada vez que me sienta víctima o culpable, será
una oportunidad para practicar este nuevo estado de conciencia. No se trata de
alcanzar una perfección imposible, sino de mantenerme atento, vigilante,
dispuesto a sentir en profundidad la experiencia humana y divina que soy.
Y si tuviera que resumir todo
esto en pocas palabras, diría que me has mostrado lo que significa “conectar
con la conciencia superior”. Esa conciencia que no está fuera de mí, sino en lo
más íntimo de mi ser; que no me pertenece, porque yo le pertenezco a ella. Es
la chispa eterna que impulsa mi vida sin que yo siempre lo perciba, pero que me
guía pacientemente hacia el reencuentro contigo.
Gracias, Señor, por recordarme
que amar no es solo una emoción ni una elección moral, sino “un estado del alma”.
Que amar como Tú amas no significa renunciar a ser humano, sino abrazar la
humanidad en toda su plenitud, aprendiendo a mirar con ternura incluso mis
propias sombras.
Hoy, mientras termino de
escribir esta carta, siento una paz profunda. Y quizá eso sea lo más
sorprendente de todo: que después de tantas vueltas, de tantas preguntas, de
tantas lágrimas, la respuesta siempre ha sido Tan simple y tan grande a la vez:
Amar.
Con humildad y gratitud infinita.
martes, 30 de diciembre de 2025
Yo Soy
Te amo, hijo mío.
Te escucho,
incluso cuando no me llamas.
Te bendigo,
incluso cuando no lo notas.
Estoy Contigo,
incluso cuando
crees que estoy lejos.
YO SOY
Del libro Cartas a Dios - Alfonso Vallejo
sábado, 20 de diciembre de 2025
¿Para qué saber?
Querido hijo:
Tienes toda la razón cuando dices que la mente humana no está capacitada para entender todas las respuestas, sobre todo aquellas que no tienen relación con la materia, que están fuera del espacio conocido o que no pueden ser medidas con un reloj de tiempo porque su medida siempre es “ahora”.
Sé de tu afán por saber y
conocer que hay al otro lado de la vida, pero…, contesta una pregunta, ¿para
qué te serviría ese saber?, ¿tú crees que conocer las actividades que realiza
el alma cuando se encuentra en el espacio “entre vidas”, sería de utilidad para
tu trabajo en la materia?, ¿te ayudaría a tener más paciencia?, ¿cambiarían en
algo tus terapias?, ¿cambiarías la receta de los garbanzos?
Voy a contestar, por ti, esas
preguntas: No te serviría para mejorar en las actividades que realizas en la
materia. Entonces, si no lo vas a entender y no te va a ser útil, ¿para qué
insistir? Olvida el tema y enfócate en lo que, además de conocido, es
imprescindible para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual.
Conociéndote como te conozco sé
que has hecho una pausa después de leer: “que te enfoques en lo que es
imprescindible para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual”. Ahora vienen
tus preguntas y tus quejas, Te estoy escuchando “¿qué es imprescindible para mi crecimiento y desarrollo espiritual?,
si nos lo dijeras claro no estaríamos dando tumbos por la vida preguntándonos
que hacer”.
Tengo que contestar lo de
siempre: Sabes, perfectamente, lo que tienes que hacer. Sin embargo, te voy a
recordar eso que sabes: El trabajo para tu crecimiento y tu desarrollo
espiritual es hacer felices a los que te rodean, en todo momento y en cualquier
circunstancia.
miércoles, 17 de diciembre de 2025
Vivir con Amor
Pongámonos en manos de Dios y detengamos la
locura de nuestra mente. Escuchemos la voz del corazón: aunque no comprendamos con claridad cuál es nuestra misión en la vida, siempre podemos intuirla. Y si ni siquiera logramos intuirla, vivamos sencillamente con Amor.
Esa
forma de vivir transformará nuestra existencia en un paseo ligero, sin cargas
innecesarias, por un amplio camino adornado con pétalos de rosa.
Del
libro “Alma peregrina” de Alfonso Vallejo
martes, 18 de noviembre de 2025
lunes, 17 de noviembre de 2025
Alma peregrina
SINOPSIS
Alma
peregrina
Alma
peregrina es una hoja de ruta que nos muestra el camino hacia Dios, nuestro
verdadero destino en el viaje a través de la eternidad. Es un manual para
crecer espiritualmente y acercarnos a lo divino, no desde una perspectiva
religiosa, sino desde una visión espiritual, porque religión y espíritu son
conceptos distintos.
Este
libro invita a recorrer el sendero interior del ser humano, a descubrir su
parte más profunda y sagrada, y a vivir desde ella. Propone una nueva manera de
existir: reconocernos como seres espirituales y aprender a llevar el espíritu a
cada aspecto de la vida cotidiana.
Implica
elegir una vida de amor en lugar de miedo; de alegría en lugar de tristeza; de
paz en lugar de ansiedad; de servicio en lugar de egoísmo. Una vida espiritual
no está reñida con el trabajo, la familia, el dinero, las vacaciones o las
celebraciones. Al contrario, se integra en todo ello, transformando cada
experiencia en una oportunidad para crecer y conectar con lo eterno.
Alma
peregrina es, en definitiva, una invitación a despertar, a caminar con
conciencia y plenitud, y a descubrir que el viaje hacia Dios comienza en lo más
íntimo de nosotros mismos.
domingo, 16 de noviembre de 2025
Como mariposa tocando el alma
SINOPSIS
COMO MARIPOSA TOCANDO EL ALMA
Kepha, que fue
Pedro, el primer discípulo de Jesús en una de sus vidas, necesitaba volver a
realizar un nuevo periplo en la Tierra porque aún no había finalizado su
aprendizaje. Aún le faltaban décimas en la calidad de su amor.
La misión de
Kepha en esta nueva vida era enseñar a sus contemporáneos el camino de la
felicidad, el camino del Amor. Él no eligió volver de manera voluntaria, pero
aceptó el desafío cuando se lo plantearon, entendiendo que la humanidad
necesitaba esperanza, necesitaba un modelo, necesitaba alguien que realizara el
camino de la vida despertando del sueño en el que se encontraba sumida. Él
podía ser el modelo, él podía ser el guía.
En el Plan de
Vida de Kepha, será Fran, y a través de la vida de Fran, a través de sus
pensamientos, de sus emociones, de sus sentimientos y de sus vivencias, podrá
recorrer el lector las diferentes etapas por las que todos los seres humanos
han de transitar para alcanzar la serenidad, la alegría, la paz y la felicidad,
que son un derecho de vida que pocos recuerdan y, a pesar de desearlo
vehementemente, pocos logran llegar a vivir una vida plena.
La vida de Fran
es la misma vida que la del resto de los seres humanos, con las mismas
situaciones, los mismos sufrimientos, los mismos deseos y las mismas carencias.
Fran "sabe que puede" llegar a vivir una vida diferente basada en el
amor, en la comprensión, en el respeto y en la ayuda. Con un objetivo cada vez
más claro: Llegar a Dios viviendo una vida de alegría, de paz y de felicidad.
Si Fran "sabe que puede", y ¡puede! Tú también puedes. Solo necesitas, primero, desearlo y, a continuación, intentarlo. Ahora es el momento.
Rasgar el velo de la soledad
SINOPSIS
RASGAR EL VELO DE LA SOLEDAD
“Rasgar el velo
de la soledad” es el diario de un peregrino en el Camino de Santiago. Es el
diario de la transformación de Gonzalo, un hombre que tenía una vida normal o,
mejor, más que normal, porque podía considerarse un hombre feliz, algo que
pocas personas pueden pregonar, como él, en voz alta.
Casado desde
hacía veinte años con Natalia, se amaban con más intensidad que el primer día.
Habían aprendido a amarse, desde el enamoramiento inicial, a través del respeto
mutuo.
Tenían una hija
de dieciséis años a la que habían enseñado el valor de la familia y a la que
habían contagiado su felicidad.
Eran una
familia feliz. Una familia de cuento de hadas.
Pero todo se
acabó, un día, en un abrir y cerrar de ojos.
Como cada día,
Natalia fue a buscar en coche a su hija al instituto. Nunca más regresaron a
casa. Un conductor borracho se las llevó por delante muriendo, al instante, en
el brutal impacto.
La vida de
Gonzalo terminó también en ese instante y si no lo fue de manera real, si lo
fue emocionalmente. Él pensaba que no podía seguir viviendo con tanto dolor,
con tanta tristeza, con tanta ira contenida, sin apego a la vida y renegando de
Dios, porque si realmente existiera no podía permitir tantas injusticias.
Después de casi
un año desde que ocurrió el accidente seguía manteniendo el mismo dolor. Se
acercaba la Navidad. No le apetecía ni la compañía ni amargar las navidades a
su familia, por lo que decidió pasarlas
solo y para que no le molestaran no se le ocurrió mejor idea que hacer el
Camino de Santiago.
En realidad, la
idea de hacer el Camino nació en él a raíz de un sueño muy vívido que tuvo con
su esposa y su hija, el primero desde el accidente. En el sueño él estaba
realizando el Camino de Santiago y se encontraron en León, que es una de las
etapas del Camino. En la despedida de ese sueño su esposa dijo “Nos volveremos
a encontrar. Te esperaremos en este mismo sitio”. Esa despedida fue interpretada
por Gonzalo como que tenía que realizar el Camino de Santiago.
Desde la
primera etapa en Francia hasta su llegada a Santiago, casi un mes y medio desde
la partida, dos encuentros en el Camino, con la Virgen María y con una madre que,
como él, había perdido a su hijo, resultarán sanadores para Gonzalo
efectuándose en él una transformación total.
Del hombre
triste y apagado que renegaba de Dios, al hombre que llegó a Santiago terciaba
un abismo. Porque a Santiago llegó un hombre renovado, un hombre diferente que
comprendió en su peregrinaje cual era la razón de la vida.
Gonzalo en este
diario cuenta su experiencia, convencido de que puede resultar también sanador
para todos aquellos que se enfrentan a una vida de dolor, de insatisfacciones,
de tristeza o infelicidad.
¡Buen camino, peregrinos de la vida!
Vivir ahora, vivir sin tiempo
VIVIR AHORA, VIVIR SIN TIEMPO
Antay,
el protagonista de esta historia, nos muestra que tales desplazamientos no son
meras especulaciones: son reales.
Sin
embargo, la importancia de estos viajes interdimensionales palidece ante la
única certeza que verdaderamente importa: “el aquí y el ahora”. La existencia
consciente—esa que palpamos en cada respiración, en cada instante—es el
verdadero escenario en el que se despliega nuestra vida. No importa cuántos
mundos podamos cruzar, sino la intensidad con la que vivimos el momento
presente.
Vivir
plenamente es la odisea más grandiosa de la humanidad. Un desafío que pocos
logran: mantenerse anclados en el presente, sin perderse en el laberinto de
pensamientos que nos arrastran hacia el miedo y la incertidumbre.
Vivir
ahora es abrazar la paz y la serenidad. Es liberarse del miedo, del yugo del
tiempo, del pasado y el futuro. Es prepararnos para la meta última de nuestro
viaje
¿Y cuál
es esa meta? Aprender a amar.
Antay,
tras una vida marcada por el temor que él mismo construyó, finalmente descubre
el amor. Un amor que no solo se siente, sino que se vive y se expresa en cada
acción, en cada elección.
Su
viaje es un testimonio de transformación.
Una
invitación a vivir con amor, sin miedo, y con la intensidad de quien sabe que
cada instante es único.
















