Quien ha
aprendido a Amar vive, sobre todo, sin miedo. Sin miedo a la enfermedad ni al
dolor, sin miedo a la pobreza y a la riqueza, sin miedo a la muerte y a la
vida.
Y vive
así, porque sabe que Dios se encarga de todo, ya que en el momento en que el
hombre deja descansar a su mente abre las puertas a la energía del Universo y
sabe que todo lo que “necesite” le será dado.
Con la
mente en silencio el hombre no pone trabas a la recepción de todo lo que se
contempla en su Plan de Vida.
COMO
MARIPOSA TOCANDO EL ALMA - Alfonso Vallejo

