Te amo, hijo mío.
Te escucho,
incluso cuando no me llamas.
Te bendigo,
incluso cuando no lo notas.
Estoy Contigo,
incluso cuando
crees que estoy lejos.
YO SOY
Del libro Cartas a Dios - Alfonso Vallejo
La aventura de escribir
Te amo, hijo mío.
Te escucho,
incluso cuando no me llamas.
Te bendigo,
incluso cuando no lo notas.
Estoy Contigo,
incluso cuando
crees que estoy lejos.
YO SOY
Del libro Cartas a Dios - Alfonso Vallejo
Querido hijo:
Tienes toda la razón cuando dices que la mente humana no está capacitada para entender todas las respuestas, sobre todo aquellas que no tienen relación con la materia, que están fuera del espacio conocido o que no pueden ser medidas con un reloj de tiempo porque su medida siempre es “ahora”.
Sé de tu afán por saber y
conocer que hay al otro lado de la vida, pero…, contesta una pregunta, ¿para
qué te serviría ese saber?, ¿tú crees que conocer las actividades que realiza
el alma cuando se encuentra en el espacio “entre vidas”, sería de utilidad para
tu trabajo en la materia?, ¿te ayudaría a tener más paciencia?, ¿cambiarían en
algo tus terapias?, ¿cambiarías la receta de los garbanzos?
Voy a contestar, por ti, esas
preguntas: No te serviría para mejorar en las actividades que realizas en la
materia. Entonces, si no lo vas a entender y no te va a ser útil, ¿para qué
insistir? Olvida el tema y enfócate en lo que, además de conocido, es
imprescindible para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual.
Conociéndote como te conozco sé
que has hecho una pausa después de leer: “que te enfoques en lo que es
imprescindible para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual”. Ahora vienen
tus preguntas y tus quejas, Te estoy escuchando “¿qué es imprescindible para mi crecimiento y desarrollo espiritual?,
si nos lo dijeras claro no estaríamos dando tumbos por la vida preguntándonos
que hacer”.
Tengo que contestar lo de
siempre: Sabes, perfectamente, lo que tienes que hacer. Sin embargo, te voy a
recordar eso que sabes: El trabajo para tu crecimiento y tu desarrollo
espiritual es hacer felices a los que te rodean, en todo momento y en cualquier
circunstancia.
Quiero comenzar contestando a la
pregunta que haces en tu misiva. Preguntas si realmente estoy ahí. Pues sí,
estoy ahí, pero, también estoy aquí y estoy allá y estoy en el cielo, porque Yo
Soy el cielo, pero, también, estoy en la Tierra, porque Yo Soy la Tierra. Estoy
en cada nube, en cada brizna de hierba y en cada grano de arena, porque Yo Soy
la nube, la hierba y la arena. Estoy en el Sol, en cada planeta, en cada
satélite y en cada estrella, porque Yo Soy el Sol, Soy cada planeta, cada
satélite y cada estrella.
Pero aún hay más, estoy en Ti. Y
siento tu emoción sin que me la expliques, conozco tu pensamiento a la vez que tú,
escucho cada palabra que sale de tu boca y cada anhelo que se escapa de tu
corazón, acompaño tu mano cuando acaricia, cuando bendice y cuando golpea y
enjugo las lágrimas que resbalan por tus mejillas.
Por lo tanto, siempre te escucho
¡Hijo Mío! Y siempre te contesto. Con palabras que no escuchas por el ruido que
mantienes en tu interior, con las señales que pides, que no sabes interpretar,
con sueños que olvidas porque no los consideras interesantes, con encuentros
que calificas de casuales.
De mil maneras me comunico contigo,
pero no me sientes, y no lo haces porque no estás sintonizando la emisora
correcta. Estás centrado en tus problemas, en tus preocupaciones, en tus más
íntimos deseos, en envidiar lo que otros tienen, en criticar todo lo que no se
ajusta a tu creencia.
Y todo eso en lo que centras
tu atención, tu pensamiento, tu emoción y tus palabras, te hacen sordo a Mis
respuestas, te hacen ciego a Mis señales, te hacen insensible a las intuiciones
y, lo que es peor, te están separando de la vida. No estás viviendo, porque la
vida pasa a tu lado sin que seas consciente de ella. Y es, entonces, cuando más
agobiado te sientes, cuando te acuerdas de Mí y levantas los ojos al cielo
pidiendo, rogando, suplicando, implorando, haciéndome culpable.
Tienes que salir de ese
bucle de sufrimiento y conseguir que la paz, la serenidad, la bondad y el amor
aniden en Ti. Entonces estarás listo, no solo para poder escucharme, sino para
no tener que pedirme o suplicarme, porque entenderás la razón por la que
determinado acontecimiento se cruza por tu vida. Y si no llegas a entenderlo,
estarás preparado para aceptarlo, porque entenderás que es necesario para poder
llevar a buen término alguna de las enseñanzas que has decidido aprender en
esta encarnación.
Del libro "Cartas a Dios" de Alfonso Vallejo
Juzgar, criticar, buscar el conflicto
e, incluso buscar la perfección en los demás es una prueba de identificación
con lo terrenal, que es lo mismo que decir que se vive de espaldas a Dios.
Quien vive la unión con Dios entienden
que los que comparten con él su encarnación no tienen porque estar a su mismo
nivel de evolución y aceptan, bendicen y perdonan.
Del
libro “Rasgar el velo de la soledad” de Alfonso Vallejo
Pongámonos en manos de Dios y detengamos la
Esa
forma de vivir transformará nuestra existencia en un paseo ligero, sin cargas
innecesarias, por un amplio camino adornado con pétalos de rosa.
Del
libro “Alma peregrina” de Alfonso Vallejo
Cartas a
Dios es un diálogo íntimo entre el alma humana y lo divino.
El autor
se dirige a Dios con cartas escritas desde la vulnerabilidad, la esperanza y la
búsqueda, con preguntas que todos nos hemos hecho: sobre el amor, el miedo, el
karma, la fe, el pecado, la espiritualidad y el sentido de la vida.
Cada
carta recibe una respuesta profunda, amorosa y reveladora, como si el propio
Creador susurrara verdades al corazón.
Este
libro no pretende dar respuestas absolutas. Es un espacio de encuentro entre lo
humano y lo divino, entre la duda y la certeza, entre el dolor y la esperanza.
Una obra
para quienes buscan luz en medio de la incertidumbre, consuelo en el dolor y
una voz que les recuerde que nunca están solos.
Una
lectura que no impone creencias, sino que invita al dialogo interior, a la
apertura del corazón y al descubrimiento de que Dios también responde....
cuando se le escribe desde el alma.
La primera forma de existencia
es ser Dios. Somos una parte de Dios y que, por un acto de Amor, un día
permitió que miles, que millones, que miles de millones de puntos de Luz de Su
propia Energía comenzaran a tener vida propia, con un único objetivo,
experimentar el amor en todas las formas posibles, y aprender a amar como Él
nos ama. Así comenzó la Creación de las almas, un proceso que todavía continúa.
Por lo tanto, nuestra siguiente
forma es la vida de ese alma desgajada de la Totalidad como alma independiente,
que en ciertos periodos, muy cortos, casi imperceptibles para los que estamos a
este otro lado de la vida, se reviste de materia, para vivir una vida física y
poder experimentar ese amor, que es el único objetivo de la vida y de las
almas, como chispas de energía independientes.
Ese es nuestro aprendizaje. Para
ello, una y otra vez, venimos a la vida física y volvemos a nuestra forma
original, y lo haremos todas las veces que haga falta, hasta concluir el
aprendizaje.
Finalizado el aprendizaje ya es
posible volver a la Fuente para volver a formar parte de la Energía Divina.
Dios no tiene prisa y nos permite dilatar nuestra vuelta todo lo que
consideremos conveniente. Tenemos total y absoluta libertad de acción.
Del libro “Rasgar el velo
de la soledad”
Yoga
significa unión, y esa unión puede referirse a muchos aspectos, sin embargo, el
fin último del Yoga es la unión del hombre con Dios.
Desde el inicio del camino del Yoga,
hasta llegar a esa unión final con Dios, existen múltiples etapas, el
acercamiento, el aprendizaje, los inicios de la meditación, la relajación,
aprender a desprenderse de la tensión con la respiración, descubrir al ser que
mora en el interior del hombre, aprender a dominar la mente, incrementar el
poder personal, seguir la intuición, vivir desde el corazón, descubrir el amor
universal, así hasta toparse en la última etapa frente a Dios.
Del libro
“Como mariposa tocando el alma”
Si
observas a la naturaleza, verás que las flores no buscan ser más grandes que
las otras, ni los ríos se preocupan por fluir más rápido. Cada elemento cumple
con su propósito siendo exactamente lo que es. Tú también tienes un propósito
único en este vasto universo, y encontrarlo no requiere una búsqueda frenética,
sino un despertar de la conciencia hacia aquello que ya está presente en ti.
Del libro
“Cartas a Dios”
Dios no siempre mueve montañas, a veces solo acomoda una piedra
para evitar que tropecemos.
Estoy
dando los últimos retoques a mi nuevo libro “Cartas a Dios”
Imagina abrir un sobre y
encontrar dentro no solo tus propias dudas, miedos y anhelos, sino también una
respuesta inesperada, luminosa y cercana. Ese es el viaje que propone "Cartas a
Dios", un libro compuesto por 54 cartas escritas desde lo más profundo de mi corazón…
y las respuestas que llegan desde un lugar eterno.
Cada carta es un espejo de mis
inquietudes, que seguro que se parecen mucho a las tuyas: la soledad, la
esperanza, el amor, la pérdida, la fe. Y cada respuesta es un susurro que
invita a mirar más allá de lo cotidiano, a descubrir que incluso en los
silencios hay palabras que nos sostienen.
No es un tratado teológico ni un
manual de espiritualidad. Es un diálogo íntimo, casi secreto, que se abre al
lector como una ventana hacia lo trascendente. Un espacio donde lo humano y lo
divino se encuentran en la sencillez de la palabra escrita.
Este libro, que pronto estará
disponible en Amazon, es más que una lectura: es una experiencia. Una
invitación a detenerse, respirar y escuchar. Porque quizá, entre estas páginas,
encuentres la carta que siempre quisiste escribir… y la respuesta que nunca
imaginaste recibir.
SINOPSIS
Alma
peregrina
Alma
peregrina es una hoja de ruta que nos muestra el camino hacia Dios, nuestro
verdadero destino en el viaje a través de la eternidad. Es un manual para
crecer espiritualmente y acercarnos a lo divino, no desde una perspectiva
religiosa, sino desde una visión espiritual, porque religión y espíritu son
conceptos distintos.
Este
libro invita a recorrer el sendero interior del ser humano, a descubrir su
parte más profunda y sagrada, y a vivir desde ella. Propone una nueva manera de
existir: reconocernos como seres espirituales y aprender a llevar el espíritu a
cada aspecto de la vida cotidiana.
Implica
elegir una vida de amor en lugar de miedo; de alegría en lugar de tristeza; de
paz en lugar de ansiedad; de servicio en lugar de egoísmo. Una vida espiritual
no está reñida con el trabajo, la familia, el dinero, las vacaciones o las
celebraciones. Al contrario, se integra en todo ello, transformando cada
experiencia en una oportunidad para crecer y conectar con lo eterno.
Alma
peregrina es, en definitiva, una invitación a despertar, a caminar con
conciencia y plenitud, y a descubrir que el viaje hacia Dios comienza en lo más
íntimo de nosotros mismos.
SINOPSIS
COMO MARIPOSA TOCANDO EL ALMA
Kepha, que fue
Pedro, el primer discípulo de Jesús en una de sus vidas, necesitaba volver a
realizar un nuevo periplo en la Tierra porque aún no había finalizado su
aprendizaje. Aún le faltaban décimas en la calidad de su amor.
La misión de
Kepha en esta nueva vida era enseñar a sus contemporáneos el camino de la
felicidad, el camino del Amor. Él no eligió volver de manera voluntaria, pero
aceptó el desafío cuando se lo plantearon, entendiendo que la humanidad
necesitaba esperanza, necesitaba un modelo, necesitaba alguien que realizara el
camino de la vida despertando del sueño en el que se encontraba sumida. Él
podía ser el modelo, él podía ser el guía.
En el Plan de
Vida de Kepha, será Fran, y a través de la vida de Fran, a través de sus
pensamientos, de sus emociones, de sus sentimientos y de sus vivencias, podrá
recorrer el lector las diferentes etapas por las que todos los seres humanos
han de transitar para alcanzar la serenidad, la alegría, la paz y la felicidad,
que son un derecho de vida que pocos recuerdan y, a pesar de desearlo
vehementemente, pocos logran llegar a vivir una vida plena.
La vida de Fran
es la misma vida que la del resto de los seres humanos, con las mismas
situaciones, los mismos sufrimientos, los mismos deseos y las mismas carencias.
Fran "sabe que puede" llegar a vivir una vida diferente basada en el
amor, en la comprensión, en el respeto y en la ayuda. Con un objetivo cada vez
más claro: Llegar a Dios viviendo una vida de alegría, de paz y de felicidad.
Si Fran "sabe que puede", y ¡puede! Tú también puedes. Solo necesitas, primero, desearlo y, a continuación, intentarlo. Ahora es el momento.
SINOPSIS
RASGAR EL VELO DE LA SOLEDAD
“Rasgar el velo
de la soledad” es el diario de un peregrino en el Camino de Santiago. Es el
diario de la transformación de Gonzalo, un hombre que tenía una vida normal o,
mejor, más que normal, porque podía considerarse un hombre feliz, algo que
pocas personas pueden pregonar, como él, en voz alta.
Casado desde
hacía veinte años con Natalia, se amaban con más intensidad que el primer día.
Habían aprendido a amarse, desde el enamoramiento inicial, a través del respeto
mutuo.
Tenían una hija
de dieciséis años a la que habían enseñado el valor de la familia y a la que
habían contagiado su felicidad.
Eran una
familia feliz. Una familia de cuento de hadas.
Pero todo se
acabó, un día, en un abrir y cerrar de ojos.
Como cada día,
Natalia fue a buscar en coche a su hija al instituto. Nunca más regresaron a
casa. Un conductor borracho se las llevó por delante muriendo, al instante, en
el brutal impacto.
La vida de
Gonzalo terminó también en ese instante y si no lo fue de manera real, si lo
fue emocionalmente. Él pensaba que no podía seguir viviendo con tanto dolor,
con tanta tristeza, con tanta ira contenida, sin apego a la vida y renegando de
Dios, porque si realmente existiera no podía permitir tantas injusticias.
Después de casi
un año desde que ocurrió el accidente seguía manteniendo el mismo dolor. Se
acercaba la Navidad. No le apetecía ni la compañía ni amargar las navidades a
su familia, por lo que decidió pasarlas
solo y para que no le molestaran no se le ocurrió mejor idea que hacer el
Camino de Santiago.
En realidad, la
idea de hacer el Camino nació en él a raíz de un sueño muy vívido que tuvo con
su esposa y su hija, el primero desde el accidente. En el sueño él estaba
realizando el Camino de Santiago y se encontraron en León, que es una de las
etapas del Camino. En la despedida de ese sueño su esposa dijo “Nos volveremos
a encontrar. Te esperaremos en este mismo sitio”. Esa despedida fue interpretada
por Gonzalo como que tenía que realizar el Camino de Santiago.
Desde la
primera etapa en Francia hasta su llegada a Santiago, casi un mes y medio desde
la partida, dos encuentros en el Camino, con la Virgen María y con una madre que,
como él, había perdido a su hijo, resultarán sanadores para Gonzalo
efectuándose en él una transformación total.
Del hombre
triste y apagado que renegaba de Dios, al hombre que llegó a Santiago terciaba
un abismo. Porque a Santiago llegó un hombre renovado, un hombre diferente que
comprendió en su peregrinaje cual era la razón de la vida.
Gonzalo en este
diario cuenta su experiencia, convencido de que puede resultar también sanador
para todos aquellos que se enfrentan a una vida de dolor, de insatisfacciones,
de tristeza o infelicidad.
¡Buen camino, peregrinos de la vida!
VIVIR AHORA, VIVIR SIN TIEMPO
Antay,
el protagonista de esta historia, nos muestra que tales desplazamientos no son
meras especulaciones: son reales.
Sin
embargo, la importancia de estos viajes interdimensionales palidece ante la
única certeza que verdaderamente importa: “el aquí y el ahora”. La existencia
consciente—esa que palpamos en cada respiración, en cada instante—es el
verdadero escenario en el que se despliega nuestra vida. No importa cuántos
mundos podamos cruzar, sino la intensidad con la que vivimos el momento
presente.
Vivir
plenamente es la odisea más grandiosa de la humanidad. Un desafío que pocos
logran: mantenerse anclados en el presente, sin perderse en el laberinto de
pensamientos que nos arrastran hacia el miedo y la incertidumbre.
Vivir
ahora es abrazar la paz y la serenidad. Es liberarse del miedo, del yugo del
tiempo, del pasado y el futuro. Es prepararnos para la meta última de nuestro
viaje
¿Y cuál
es esa meta? Aprender a amar.
Antay,
tras una vida marcada por el temor que él mismo construyó, finalmente descubre
el amor. Un amor que no solo se siente, sino que se vive y se expresa en cada
acción, en cada elección.
Su
viaje es un testimonio de transformación.
Una
invitación a vivir con amor, sin miedo, y con la intensidad de quien sabe que
cada instante es único.