Los libros de Alfonso

La aventura de escribir

La aventura de escribir

Un espacio creado para dar a conocer mis obras literarias. Aquí encontrarás la presentación de cada uno de mis libros, con su sinopsis, detalles sobre la inspiración detrás de ellos y la posibilidad de adquirirlos fácilmente. El blog será un escaparate personal donde cada título tendrá su propio lugar destacado.

viernes, 2 de enero de 2026

Infierno, aceptación, voluntad

 


El infierno no existe, Antay. El único verdadero infierno no está después de la muerte. Es a este lado de la vida donde se puede encontrar el infierno, ya que el único, el auténtico y verdadero infierno no está después de la muerte, está ahora, en la vida. Está en la persona, está en su mente, pues es ella la que va llevando al ego por los vericuetos del pensamiento, de la emoción y del sentimiento. Es la mente la que, pensamiento a pensamiento, va desgranando ideas, creencias, desgracias, males, sufrimientos y torturas que hacen que la persona sufra un verdadero infierno.

Y son esos pensamientos, creencias, males y desgracias las que vive realmente el ego. El dolor del ser humano, el miedo, la ansiedad o la angustia, solo son un producto de su mente, porque nada está ocurriendo, solo es su apreciación. ¿Te parece poco infierno? Cuando el ser humano consiga mantener su mente en silencio habrá alcanzado la dicha.

Antay, —en el rostro de Ángel apareció un gesto de preocupación— y de la misma manera que no existe el infierno, no existe la suerte y las coincidencias tampoco. Todo está programado por nosotros antes de venir a la vida. Lo que no está programado es la reacción de cada persona ante esos acontecimientos programados. Y esa reacción depende totalmente del amor que la persona se tiene a sí misma.

Me costaba comprender su lógica. 

—Todo esto suena muy bien, Ángel, pero ¿cómo se consigue ese amor por uno mismo? 

—Con voluntad. Dejar de lado el peso de las expectativas ajenas y aprender a aceptarse.

Del libro "Vivir ahora, vivir sin tiempo" Alfonso Vallejo  


martes, 30 de diciembre de 2025

Yo Soy

 


Te amo, hijo mío.

Te escucho, incluso cuando no me llamas.

Te bendigo, incluso cuando no lo notas.

Estoy Contigo,

incluso cuando crees que estoy lejos.

YO SOY

Del libro Cartas a Dios - Alfonso Vallejo


sábado, 20 de diciembre de 2025

¿Para qué saber?

 

Querido hijo:

 Tienes toda la razón cuando dices que la mente humana no está capacitada para entender todas las respuestas, sobre todo aquellas que no tienen relación con la materia, que están fuera del espacio conocido o que no pueden ser medidas con un reloj de tiempo porque su medida siempre es “ahora”.

Sé de tu afán por saber y conocer que hay al otro lado de la vida, pero…, contesta una pregunta, ¿para qué te serviría ese saber?, ¿tú crees que conocer las actividades que realiza el alma cuando se encuentra en el espacio “entre vidas”, sería de utilidad para tu trabajo en la materia?, ¿te ayudaría a tener más paciencia?, ¿cambiarían en algo tus terapias?, ¿cambiarías la receta de los garbanzos?

Voy a contestar, por ti, esas preguntas: No te serviría para mejorar en las actividades que realizas en la materia. Entonces, si no lo vas a entender y no te va a ser útil, ¿para qué insistir? Olvida el tema y enfócate en lo que, además de conocido, es imprescindible para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual.

Conociéndote como te conozco sé que has hecho una pausa después de leer: “que te enfoques en lo que es imprescindible para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual”. Ahora vienen tus preguntas y tus quejas, Te estoy escuchando “¿qué es imprescindible para mi crecimiento y desarrollo espiritual?, si nos lo dijeras claro no estaríamos dando tumbos por la vida preguntándonos que hacer”.

Tengo que contestar lo de siempre: Sabes, perfectamente, lo que tienes que hacer. Sin embargo, te voy a recordar eso que sabes: El trabajo para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual es hacer felices a los que te rodean, en todo momento y en cualquier circunstancia.

 No se trata de que les enseñes a meditar, de que les des una clase magistral de yoga o les recomiendes algún libro de crecimiento personal. Se trata de aceptarlos como son, sin esperar de ellos que satisfagan tus más íntimos deseos o tus expectativas sobre lo que esperas de ellos. Se trata de que les enseñes con tu ejemplo. Por eso tienes que ser amor, bondad, paciencia, tolerancia y comprensión.

Del libro "Cartas a Dios" de Alfonso Vallejo

viernes, 19 de diciembre de 2025

¿Estás ahí?

 

Quiero comenzar contestando a la pregunta que haces en tu misiva. Preguntas si realmente estoy ahí. Pues sí, estoy ahí, pero, también estoy aquí y estoy allá y estoy en el cielo, porque Yo Soy el cielo, pero, también, estoy en la Tierra, porque Yo Soy la Tierra. Estoy en cada nube, en cada brizna de hierba y en cada grano de arena, porque Yo Soy la nube, la hierba y la arena. Estoy en el Sol, en cada planeta, en cada satélite y en cada estrella, porque Yo Soy el Sol, Soy cada planeta, cada satélite y cada estrella.

Pero aún hay más, estoy en Ti. Y siento tu emoción sin que me la expliques, conozco tu pensamiento a la vez que tú, escucho cada palabra que sale de tu boca y cada anhelo que se escapa de tu corazón, acompaño tu mano cuando acaricia, cuando bendice y cuando golpea y enjugo las lágrimas que resbalan por tus mejillas.

Por lo tanto, siempre te escucho ¡Hijo Mío! Y siempre te contesto. Con palabras que no escuchas por el ruido que mantienes en tu interior, con las señales que pides, que no sabes interpretar, con sueños que olvidas porque no los consideras interesantes, con encuentros que calificas de casuales.

De mil maneras me comunico contigo, pero no me sientes, y no lo haces porque no estás sintonizando la emisora correcta. Estás centrado en tus problemas, en tus preocupaciones, en tus más íntimos deseos, en envidiar lo que otros tienen, en criticar todo lo que no se ajusta a tu creencia.

Y todo eso en lo que centras tu atención, tu pensamiento, tu emoción y tus palabras, te hacen sordo a Mis respuestas, te hacen ciego a Mis señales, te hacen insensible a las intuiciones y, lo que es peor, te están separando de la vida. No estás viviendo, porque la vida pasa a tu lado sin que seas consciente de ella. Y es, entonces, cuando más agobiado te sientes, cuando te acuerdas de Mí y levantas los ojos al cielo pidiendo, rogando, suplicando, implorando, haciéndome culpable.

Tienes que salir de ese bucle de sufrimiento y conseguir que la paz, la serenidad, la bondad y el amor aniden en Ti. Entonces estarás listo, no solo para poder escucharme, sino para no tener que pedirme o suplicarme, porque entenderás la razón por la que determinado acontecimiento se cruza por tu vida. Y si no llegas a entenderlo, estarás preparado para aceptarlo, porque entenderás que es necesario para poder llevar a buen término alguna de las enseñanzas que has decidido aprender en esta encarnación.

Del libro "Cartas a Dios" de Alfonso Vallejo